Historia y Patrimonio

Historia y Patrimonio 2017-03-21T23:55:22+00:00

Los primeros indicios que dejó el hombre por estas tierras se remontan al Calcolítico, en torno al III milenio a. d. C. Se han encontrado numerosos restos de industria lítica en la cuenca del arroyo “El Molar”, siendo significativa la concentración de éstos en torno a la presa de “El Paredón”. Abundan entre éstos las hachas pulimentadas y mazas metalúrgicas, además de grabados que se acercan tipologicamente a las insculturas desarrolladas en la Edad del Bronce. De esta etapa, son dos importantes petroglifos que se pueden contemplar en la finca “Gamitas” y en los “Barrancos”, yacimientos que denotan grandes paralelos con los hurdanos.

En las cercanías del Guadalefra y el río Zújar se han documentado varios indicios de citanías protohistóricas en lo alto de cerros, si bien, nunca se han excavado para ver el alcance de tales manifestaciones.

Del mismo modo, abundan en todas las cercanías del núcleo urbano numerosos útiles del pueblo prerromano, representados en su mayoría por molinos barquiformes. Todos estos restos, hay que enmarcarlos cronológicamente en torno al II milenio y mediados del I a d. C, algunos ya en la Edad del Hierro

EDIFICIO DE LA MATA

La Mata Es uno de los elementos más representativos de la protohistoria extremeña, destacando la conservación de sus muros de tapial sobre paramento de mampostería con los que forman varias dependencias o habitáculos. La monumentalidad del edificio queda de manifiesto en su planta en forma de “U”, más aún contando con que tubo dos plantas y probablemente terraza, llegando a alcanzar los 6 metros de altura total. Se puede apreciar su fisonomía de “casa fuerte” gracias a sus dos torres, muro perimentral de mampostería, terraplén y foso alrededor. Todo ello lo enmarca en la denominada “arquitectura de prestigio” que se desarrolla en el suroeste peninsular entre los siglos VIII y V a. d. C.
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El monumento está datado en el periodo orientalizante, en torno al ecuador del I milenio a. d. C. (siglos VI-V a. d. C.), y cabe destacar que para su completa excavación se desmontaron estructuras posteriores sobre él, de época romana. En las cercanías se conservan los restos de una necrópolis de incineración contemporánea al yacimiento, donde se aprecia una gran tumba con masa tumular entre otras ya muy arrasadas.

Para más información visita la web: lamata.laserena.org

PLACA CON ESCRITURA GRIEGA

También con reminiscencias orientalizantes y de similar cronología, se ha encontrado en la finca “El Herrador” una placa de pizarra con caracteres típicos de la escritura griega y valores del tartésico según la tipología establecida por Gómez Moreno.

Tras la llegada del mundo romano a tierras extremeñas en el siglo II a. d. C, la sociedad experimenta grandes cambios culturales que se manifiestan en la producción humana de manera significativa. Con toda seguridad, a falta de corroborarlo, la zona con mayor concentración de hábitat dentro de éste término municipal, recibió el nombre de “Valeria”, según Ortiz de Tovar, ubicada en las cercanías de “Las Iglesias Caídas”.

Son muchos los lugares de Campanario donde encontramos indicios de esta romanización, centrados sobre todo en época de Augusto y llegando incluso a tiempos del emperador Teodosio, en el siglo IV d. C. La numismática y la abundancia de terra sigillata en los núcleos de concentración de villas, tales como la de “El Paredón”, las cercanas a La Guarda, “Las Viñas” e incluso la de “La Fuente de los Moros”, ha sido providencial para datar la ocupación romana en estas tierras, que al parecer perduró hasta bien entrado el siglo V y VI, a juzgar por algunos ejemplos de esta cerámica y utensilios con decoración tardorromana.

Entre los elementos más destacados y atractivos al público figuran el Recinto Fortificado tipo torre de la Portugalesa , fechado entre el primer cuarto del siglo I a. d. C y finales del I d. C, y la propia Presa del Paredón , que aunque se duda de su cronología, es susceptible de ser encuadrada en esta época. Mención especial merece los restos encontrados en las cercanías de Piedraescrita, a los que haremos referencia más adelante.

Ortiz de Tovar, además de analizar al epígrafe que luego estudiaremos, cita la existencia de una piedra descubierta en las “Iglesias caídas” con el siguiente epígrafe: L. T. Avita. ann. XVIII. H. S. E. S. T. T. L. Su transcripción deja entender: Lucio Tito pasó de esta vida a la edad de 18 años. Aquí está enterrado, séate la tierra liviana.

De la alta Edad Media, etapa que se funde con los últimos tiempos de roma, tenemos algunos ejemplos de tumbas excavadas en granito en torno a las cuales abundan restos de tégula. Geográficamente se centran al suroeste de la localidad, próximas a tierras de La Guarda.

Las primeras referencias que tenemos de población después de los romanos, aún careciendo de base científica, aluden a unas alquerías musulmanas que tenían los moros de Magacela en la zona de las “Iglesias”, y que tras la reconquista del territorio se mandó repoblar con cristianos.

La repoblación de toda La Serena arrancó de la donación de la plaza de Magacela a la Orden de Alcántara en 1234, una vez tomado su castillo y villa por el Maestre D. Arias Pérez en 1232.

En el año de 1333 es la primera vez que aparece el nombre de “Campanario” para definir el núcleo de hábitat. El dato, aportado por Torres y Tapia, hace referencia a la compra de parte de unos molinos en el Zújar por Alvar Pérez, Comendador de Magacela. Según Ortiz de Tovar, por estas fechas ya estaría ubicado en el lugar que actualmente ocupa, traslado ocasionado por la escasez de agua en las “Iglesias”.

Marsá es de la opinión de que en la loma donde se ubica la parte antigua del pueblo, hubo una muralla defensiva dotada de campanas que servían para llamar a los habitantes de las aldeas y campos colindantes, de ahí el origen del topónimo del pueblo. Por otro lado, y acompañan a ésta primera, se han lanzado varias hipótesis que aclaren el origen del nombre, tal es el caso de las proposiciones de los términos “Campo ario” y “Campo erario”, aludiendo el primero a la sequedad de las tierras en que se asienta y el segundo a la riqueza metalúrgica de la zona. También hay quién insiste en el origen religioso de éste, haciendo referencia a alguna ermita con campanario ya desaparecida

Campanario fue aldea de Magacela hasta 1525, cuando obtiene el privilegio de villa eximida confirmado por Felipe IV el 26 de septiembre de 1629.

Será a partir de ahora cuando el núcleo comience a crecer paulatinamente, de hecho, tal es su importancia que aparece entre el segundo cuarto del siglo XVI y toda la segunda mitad de esa centuria, en el quinto lugar con el mayor número de vecinos del Partido de La Serena. De Campanario dependían administrativamente sus dos aldeas, Quintana de la Serena y La Guarda

Al crecimiento demográfico le acompaña el urbano y monumental, y es en este siglo XVI cuando hay que señalar algunos aspectos artísticos significativos de la población. Con motivo de la visita de Rodríguez Villafuerte a la villa se relacionan todos los edificios notables, tanto los religiosos como civiles. Entre los primeros se citan la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción; Ermita de Nuestra Señora de las Iglesias (luego denominada “ de la Guía ”) , cercana a la cual había otras dos, la Ermita de San Ildefonso y San Antón; Ermita de Piedraescrita; y Ermita de San Clemente. De los edificios civiles destacan entre otros las Casas de Encomienda de la Portugalesa , la Casa del Concejo y el Hospital de San Bernardo , mandado hacer por Alonso Godinez, Comendador de la Portugalesa y acabado en 1513. Se encontraba en el solar de la Plaza del Carmen que ocupa la ermita del mismo nombre y casas contiguas. Tenía éste una capilla sacra, dedicada al patrono del hospital que a su vez compartía protagonismo dentro de ella con otros santos como S. Benito, S. Domingo, S.Francisco y la Virgen

IGLESIA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

Ampliar - ReducirSiguiendo los modelos típicos de la arquitectura rural de este tipo de edificios religiosos, la Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, antes bajo la advocación de “Santa María La Nueva” (es de suponer una “Vieja” ¿Los Mártires?) muestra en cada uno de sus elementos paralelos formales con el resto de obras extremeñas de tal índole.

Es una construcción de medianas proporciones levantada prácticamente en su totalidad a finales del siglo XV por el último maestre la Orden de Alcántara D. Juan de Zúñiga, promotor de la obra, con fábrica de mampostería y sillares en sus contrafuertes. A la planta elemental, se le han ido añadiendo con el paso del tiempo abundantes cuerpos laterales o capillas abriéndose para ello espacios entre los contrafuertes. Son especialmente significantes, pues rompen con la armonía arquitectónica, las crujías adosadas al muro de la Epístola, cumpliendo con unas más que evidentes necesidades espaciales. Es en este lado donde se construyó la sacristía, en la parte de la cabecera del edifico. El juego de machones laterales, otorga al exterior un interesante contraste de volúmenes, sobre todo en el muro del Evangelio.

El interior es una sola nave dividida en tres tramos con arcos fajones y cubierta originaria de alfarje de madera; mientras, el altar del templo se cubre con bóveda de crucería, levantada en época contemporánea por haberse desplomado.

De los elementos más significativos cabría señalar las portadas, entre las que destacan, de las tres, la de los pies y Evangelio. De la más interesante y espectacular, la septentrional, de estilo gótico, destaca su arco ojival, jambas a modo de finas columnas rematadas en capiteles, restos de policromía decorativa y dos escudos de armas del Cardenal D. Juan de Zúñiga, último Maestre de la Orden de Alcántara que financió el edificio. Mención especial merecen los esgrafiados latinos y remate de bolas en la parte más alta del muro contigua al voladizo de tejas, ejemplos que ponen de manifiesto los elementos decorativos difundidos en tiempos de los Reyes Católicos, de finales del XV.

La monumental espadaña situada sobre la portada de los pies, con tres enormes huecos donde se ubican las campanas, es una obra contemporánea que vino a suplir la carencia del destruido campanario.

ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE PIEDRAESCRITA

Ampliar - ReducirDentro de sus muros podemos contemplar varios retablos de los siglos XVIII y XIX como elementos más interesantes, conservándose algunas piezas barrocas de platería labrada de exquisita factura.

Enclavada en el paraje singular de “Los Barrancos”, distante algo más de 5 Km. del pueblo, corona la cima de una de las numerosas lomas escasas de vegetación que caracterizan al lugar

Rodeado de una cerca de poca altura, el edificio no ha variado demasiado el aspecto desde que Don Juan Rodríguez Villafuerte nos describiera el emblemático templo que acoge la imagen de Nuestra Señora de Piedraescrita en el año 1595. La ermita es de planta rectangular alargada fabricada de mampostería y sillares en contrafuertes. Porticada en la fachada de los pies y en el muro de la Epístola, las columnas graníticas que lo sustentan denotan antigüedad, quizá reaprovechadas de alguna construcción romana cercana. La cubierta fue solucionada mediante tejado a dos aguas y alfarje de madera. Por lo que se conoce, la obra fue levantada a principios del siglo XVI. La cabecera fue cubierta con bóveda de crucería, hoy muy remodelada con un camarín barroco construido a mediados del siglo XVIII.Ampliar - Reducir

Alberga esta cámara a la Virgen que otorgó el nombre de la ermita, que a su vez vino dado por una lápida romana con epígrafe que se conserva embutida en la fachada meridional del templo. Esta losa, según la leyenda, escondía debajo la antigua talla de madera de la Virgen, siendo por ello bautizada con el nombre de Piedraescrita.

Podemos leer en la lápida lo siguiente: L. VALERIO/ L. F. CAL SIL/VANO. VIC/ CT VALERI ANO VICT, que según la transcripción más aceptada desde la antigüedad dice: “Lucio Valerio: Hijo de Lucio Calígula Silvano Victor. Valeriano Victor.”

Al otro lado del edificio, en el muro del Evangelio, se han adosado las dependencias del ermitaño. Bajo el camarín que acoge la imagen de la Virgen, se encuentra enterrado el que fue párroco de la villa D. Jesús Aponte Ponce, con cuya devoción y dedicación hacia ésta logró que fuera coronada Patrona de La Serena.

El templo, debido a sus características artísticas y valor cultural, fue declarado Bien de Interés Cultural por la Consejería de Cultura y Partrimonio de la Junta de Extremadura en el año 1993.

La talla original de Nuestra Señora de Piedraescrita fue una imagen tardorrománica de “tipo arcaico” datada en el siglo XIII y destruida durante la contienda civil. La actual fue realizada a partir de una fotografía que se conserva de ésta primera. Es una imagen realizada en madera de 60 cm de altura y basada, no sabemos con que grado de fiabilidad, en la original encontrada, ya que se acometen intervenciones a principios del siglo XX centradas en los rostros, brazos del Niño y manos de la Virgen. A María se la representó sedente, cogiendo al niño con la mano izquierda sobre su regazo y mostrando con la derecha una bola, atributo que también sostiene su hijo y que es símbolo de la tierra que reinan.

ERMITA DE LOS MÁRTIRES

Ampliar - ReducirSe levantó a las afueras del pueblo, siendo más tarde absorbida por el tejido urbano que creció hacia la zona “del Arrabal”. El edificio presenta como característica más significativa su planta de cajón alargada, sin grandes alardes arquitectónicos y sobriedad constructiva. Ya aparece citada en 1569 con motivo de la Real Provisión de Felipe II con cuya emisión se pretendía recoger el inventario y rentas de todas las ermitas del Priorato de Magacela.

Sabemos de la existencia en ésta de frescos renacentistas que se describen en varias visitas, representando las imágenes de varios Santos. Los que sí se conservan bajo varias de cal son frescos, con casi toda seguridad de origen mudéjar, al igual que la fundación del edificio, al que adscribimos a esta tipología. Tampoco, aunque a falta de confirmarlo, sería descabellado pensar que fue la antigua iglesia parroquial del pueblo antes de la construcción de “Santa María la Nueva”, actual parroquia de la villa.

En algunas partes del edificio muestra la huella de obras llevadas a cabo a finales del siglo XVIII y principios del XIX.

Del resto de edificios, poseemos numerosas referencias documentales que nos los describen detalladamente, conservándose algunos restos de la Ermita de San Clemente en las cercanías del Guadalefra, y de otra ermita, la de San Juan , que se encontraba en el camino a Magacela y cerca de “Las ánimas”, aunque han sido recientemente destruidos quedando hoy en día sólo un montón de piedras y el topónimo. Tampoco olvidar el conjunto de las Iglesias caídas: Nuestra señora de las Iglesias, San Fabián y San Sebastián.

CONVENTO DE FRANCISCANOS DESCALZOS

Fruto de la prosperidad urbana y alza del poder religioso en la villa, se funda en el año 1600 un pequeño Convento de Franciscanos descalzos , del que hoy sólo se conserva un epígrafe alusivo a la orden monástica y con el escudo representado. Se encontraba éste ocupando el solar de algunas viviendas de la C/ Los Benítez, siendo allí donde podemos contemplar la única referencia a su existencia transformada en dintel de una puerta.

A finales del siglo XVIII se relacionan, además de las mencionadas Parroquial y Ermita de Piedraescrita , la de la Virgen de la Guía , de la Soledad , y del Carmen ; y todavía se cita activo el Hospital de San Bernardo .

Al Convento de las Clarisas también se hace relación con motivo de la visita de la Real Audiencia de Extremadura, siendo unas de las primeras referencias a este edificio tan peculiar por su campanil , aunque no se dice nada del templo de culto. El geógrafo Tomás López, en su Diccionario, apunta que antiguamente era un hospicio.

En 1849 ya son sólo dos ermitas las que se mencionan, la de La Soledad y del Carmen , citándose el edifico de los Mártires como iglesia. Más tarde, desaparecería la Ermita de la Soledad , que estuvo ubicada en el barrio de “la Ermita”, quedando sólo los templos que aún perviven.

CONVENTO E IGLESIA DE LAS CLARISAS

ElAmpliar - Reducir Convento es uno de los elementos arquitectónicos más relevantes del pueblo, su patio, dependencias interiores y arquitectura en general, muestran las facetas constructivas de los siglos XVII y XVIII.

La planta del templo, claramente de cajón y muy estrecha con cúpula sobre un crucero muy poco desarrollado, pone de manifiesto las características del barroco pleno, posiblemente de la segunda mitad del siglo XVII o principios del XVIII. La bella espadaña de ladrillo que se alza en su exterior y que soporta las campanas, destaca sobre todo por la perfección en la utilización del material, decoración con cerámica, así como por la escultural figura estética y valor histórico artístico.

ERMITA DEL CARMEN

Ocupa parte del solar donde se levantaba el antiguo Hospital de San Bernardo, justo la esquina de la parte de levante de éste, adosada a las viviendas que miran a la Parroquial y a la plaza que denomina esta misma ermita.

El edificio es de planta central cubierto con una enorme cúpula con tambor y linterna que ilumina magníficamente el interior. La orientación de éste no responde a las reglas establecidas, pues las condiciones espaciales y urbanísticas obligaron a los artífices a no forzar la posibilidad de hacer la orientación según la tradición constructiva, pues alteraría y perjudicaría al aspecto monumental del edificio.

La portada, de bella ejecución con arco abarcante a modo de frontón sostenido por sendas columnas laterales, muestra sobre el dintel de la puerta decoración a base de relieves cuyo tema central es el escudo franciscano portado por dos angelotes rodeados con motivos vegetales barrocos.

Sabemos que fue capilla del antiguo hospital de San Bernardo, aunque el actual edificio es una obra totalmente remozada de la segunda mitad o finales del siglo XVIII.

CASAS NOBILIARIAS

Ampliar - ReducirOtros elementos artísticos a destacar de la población lo constituyen los palacios señoriales que arrancan del siglo XVI, y encuentran en los XVII y XVIII su mayor auge constructivo. La llamada Casa de los Diablos, de bella fachada y que ha visto seriamente perjudicado su modelo original por las recientes obras, es uno de los hitos del pueblo. Muestra un frontal completo de granito labrado rematado por un escudo coronado con una cabeza humana y flanqueado por dos querubines.

Otras casas nobiliarias y representativas de la arquitectura tradicional de Campanario se conservan aún con algunos blasones de armas; tal es el caso del edifico que hace esquina en la parte más alta de la C/ Quintana, donde además podemos contemplar el enorme e interesante escudo. Según algunos autores, esta casa estaría ocupando el solar de un antiguo Convento Carmelita, que además estaba dotado de un inmenso huerto, dato que sin duda es incierto. Otro ejemplar similar destaca en la C/ los Benítez, a los que acompañan varios dispersos por todo el pueblo de menores dimensiones, tales como los de la C/ Virgen de Guadalupe y el de la Casa de la Santa Inquisición, en la C/ Bartolomé José Gallardo. La riqueza de casas blasonadas en la localidad, es sin duda alguna uno de los atractivos turísticos de mayor interés.

El Amplia - Reducirdesarrollo demográfico, urbano y social del núcleo que arranca del siglo XIX, se va manifestando poco a poco hasta llegar al XX, concretamente, en 1849 contaba con 900 casas habitadas, aunque la consistorial se declara en muy mal estado, lo mismo que la cárcel. El número de vecinos era de 4.383 y 5.406 almas, y seguían ejerciendo las escuelas de niños y niñas citadas a finales del XVIII, así como otro edificio destinado a hospital para pobres. También, hay algunas novedades en cuanto a la importancia que adquieren algunos monumentos religiosos, ejemplo de ello es que a mediados del siglo XIX la Ermita de los Mártires es citada con la categoría de iglesia.

Con el crecimiento del pueblo, el ensanche empezó a tomar forma llegando al tramo final de la C/ Real, configurándose “El Arrabal”, donde podemos contemplar posiblemente los mejores ejemplos de la arquitectura de finales y principios de siglo ataviada con magnífica decoración modernista en sus fachadas. Las Casas del Arrabal, son sin duda reflejo del dominio señorial y poder nobiliario que perduraba aún en estas fechas.

Durante la guerra civil, el aspecto artístico y monumental del pueblo quedó seriamente dañado. El frente, situado en estas tierras, hace que Campanario se convierta en uno de los escenarios donde se desarrollarán los acontecimientos más importantes y de mayor repercusión para el posterior desenlace de la contienda. Todavía son apreciables las trincheras de estos años en “los Barrancos”, elementos que destacan entre el paisaje natural.

En la Plaza de España, frente al Ayuntamiento, se puede contemplar el monumento al escritor local Antonio Reyes Huertas, consistente en una cabeza de bronce con tratamiento rugoso de la textura sobre un enorme monolito de granito. La obra es del artista barcarroteño Luis Martínez Giraldo, ejecutada en 1980. También de bronce, aunque más reciente, es la obra ubicada en el Parque y que representa el busto de otro hijo ilustre de la villa, el bibliófilo Bartolomé José Gallardo.

Es también significativo el dato concerniente a la disputa entre varias localidades y Campanario sobre el origen del Conquistador de Chile Pedro de Valdivia, a cuyo nombre hay dedicada una losa de bronce en la fachada del Ayuntamiento.

ARQUITECTURA POPULAR.

Ampliar - ReducirAdemás de las viviendas nobiliarias, símbolos y representantes de las clases sociales más pudientes, destacan en la localidad numerosos ejemplos de arquitectura popular sencilla, que a su vez, refleja la faceta funcional de una localidad tradicionalmente dedicada a labores agrícolas y ganaderas.

La vivienda típica de Campanario se caracteriza por su sobriedad constructiva y estructura interior, que salvando alguna particularidad, responde a un modelo común erigido básicamente con mampostería, tapial y adobe. Suelen ser obras de dos plantas, una baja y sobre ella el doblado, destinado a guardar aparejos de labranza y trabajo. Las dependencias interiores se organizan a ambos lados del pasillo que comunica la puerta de entrada con el corral y cuadras de la parte trasera. Dependiendo de las dimensiones de la casa, puede o no estar dividida en tramos o naves, las más antiguas sin separación de espacios y con techumbres formadas con vigas de madera (troncos de árboles), caña y teja árabe encima; las más recientes, con bóvedas de cañón o aristas separadas por arcos que configuran las naves.

Ejemplos de estas primeras, ya en peligro de extinción, aún se conservan en el “Barrio de los Olivos” y otras calles de la periferia menos remodelada de la localidad.

Las fachadas, todas ellas enlodadas, presentan dos divisiones, una superior encalada y otra inferior marcada por el zócalo característico de las poblaciones del llano. A ambos lados de la puerta de entrada, se abren pequeños vanos que iluminan las dependencias interiores, aunque no es extraño que carezcan de éstos.